Nacido en Ponce, Puerto Rico, en 1946, Lavoe llegó a Nueva York siendo muy joven y allí comenzó a construir una carrera que terminaría convirtiéndolo en una figura fundamental de la música latina. Su encuentro con Willie Colón fue clave para esa historia y juntos participaron en algunos de los trabajos más importantes de la salsa de los años 60 y 70.
Canciones como El malo, Calle Luna, Calle Sol, Aguanilé, Mi gente y Periódico de ayer quedaron asociadas para siempre con su particular manera de interpretar la salsa, una voz inconfundible, una forma muy propia de contar historias y una conexión especial con las experiencias de la vida cotidiana.
Pero hablar de Héctor Lavoe es hablar también de un personaje que trascendió la música. Su vida estuvo marcada por momentos de éxito, dificultades personales y situaciones que terminaron alimentando la leyenda alrededor de su figura. Aun así, su legado artístico permanece intacto.
Lavoe murió el 29 de junio de 1993, en Nueva York, a los 46 años. Desde entonces, generaciones de salseros han mantenido viva su música y su nombre.
Hoy, en el día en que cumpliría años, la salsa vuelve a recordarlo como una de esas voces que parecen no irse nunca. Porque pasan los años, cambian las generaciones y la música evoluciona, pero cuando suena Héctor Lavoe, la historia de la salsa vuelve a sentirse presente.

