Blades, comienza la carta recordando el día que conoció a Willie en Panamá, lo vió por primera vez performando en La Plaza Cinco de Mayo y Avenida Central, y desde ese momento, afirma volverse “fan para siempre”
Desde ese momento su relación personal, musical e intelectual fue creciendo durante varios años, transformando la industria con sus ritmos afrocubanos y letras sobre temas urbanos que narran de diferentes maneras las realidades y experiencias de América, utilizando la salsa como mecanismo de unión, solidaridad y esperanza para todo un continente.
En conjunto crearon un total de seis álbumes: Metiendo Mano! (1977) Siembra (1978) Maestra Vida Vol. 1 (1980) Maestra Vida Vol. 2 (1980) Canciones del Solar de los Aburridos (1981) The Last Fight (1982)
Sin embargo, no todo fue color de rosa, debido a diferencias en sus ideales, su relación se deterioró, en palabras de Rubén, “Nuestra personalidad presenta numerosas facetas, que en ocasiones se complementan y en otras se contradicen. La gente se divorcia, pero sigue queriendo a sus hijos y nunca olvida los momentos buenos compartidos. ”
Finalmente, Rubén recalca el extraordinario legado que ha dejado Willie en todos los corazones, afirma que las nuevas generaciones están cultivando las semillas que juntos plantaron hace casi cinco décadas atrás, cumpliendo el propósito que siempre defendieron y que los enlazará por siempre.

