En la salsa, muchas veces el artista no viene solo acompañado de talento, si no de un sobrenombre particular que adquieren con respecto a algún atributo físico, vocal o personal que lo caracteriza y destaca entre los demás.
Estos apodos muchas veces son dados por los fanáticos o compañeros, y algunos de ellos han sido tan famosos que algunas veces se les conoce más por estos que por su verdadero nombre.
Aquí te contamos la historia de algunos de ellos:
El Cantante de los Cantantes: Héctor Lavoe
En el caso de este artista, todo inició gracias a Rubén Blades, quién escribió la canción “El Cantante”, pero debido a situaciones personales no pudo grabarla y decidió dársela a Héctor, lo cual impulsó notablemente su carrera y obtuvo su apodo salsero.
El caballero de la salsa: Gilberto Santa Rosa
Durante la época de los 80´s se popularizó la salsa romántica con corte erótico, sin embargo, este estilo no era representativo para Gilberto, él siempre siguió una línea con mensajes muy respetuosos, irradiando una energía elegante tanto en el estudio como en la tarima, lo cual dio como resultado la adquisición de su sobrenombre.
El niño bonito de la salsa: Ismael Miranda
Este apodo llega gracias a Johnny Pacheco, director de Fania All Stars, quién durante un ensayo se refirió hacia él como “bonito", acción que marcó al artista en un antes y después, debido a que desde ese momento empezó a presentarse de esa forma ante el público y los medios.
Los apodos en la salsa no son solo un detalle curioso, muchas veces reflejan la esencia, el talento o la historia personal de los artistas. Con el tiempo, estos sobrenombres se convierten en parte de su legado y ayudan a que el público los recuerde de una manera especial. Puedes escuchar sus canciones en tu radio salsera de confianza, El Sol.

