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El Gran Combo de Puerto Rico convirtió el Movistar Arena en una pista de baile inolvidable

El Gran Combo convirtió el Movistar Arena en una enorme pista de baile ante más de 14.000 personas, en una noche de clásicos, homenajes y salsa que Bogotá disfrutó de pie.

El Gran Combo de Puerto Rico convirtió el Movistar Arena en una pista de baile inolvidable

La salsa volvió a tomarse Bogotá en una noche cargada de nostalgia, homenajes y clásicos que hicieron vibrar a más de 14.000 asistentes en el Movistar Arena. El Gran Combo de Puerto Rico demostró por qué sigue siendo conocida como “La Universidad de la Salsa”, con un concierto en el que las sillas terminaron siendo lo menos importante.

Desde temprano, el ambiente ya anunciaba fiesta. Las puertas del recinto se abrieron sobre las 6:00 p.m. y el público comenzó a entrar mientras sonaban clásicos salseros que preparaban el terreno para una velada histórica. La agrupación bogotana Los Muñecos de la Ciudad fue la encargada de abrir la noche, encendiendo al público con una presentación llena de energía e incluso una divertida batalla de introducciones salseras que terminó coronando a “Pedro Simón”, de la Orquesta Colón, como la favorita de los asistentes.

La emoción continuó con la aparición del cantante colombiano Anddy Caicedo, quien mantuvo la temperatura del concierto mientras miles de personas esperaban la salida de la legendaria agrupación puertorriqueña. Aunque entre los artistas invitados y el show principal transcurrieron cerca de dos horas, la expectativa nunca disminuyó y el recinto permaneció completamente encendido.

El momento más esperado llegó hacia las 10:30 de la noche. Las luces se apagaron y, entre aplausos y gritos, comenzaron a aparecer los músicos de El Gran Combo junto a sus vocalistas Anthony García, Joselito Hernández y Jerry Rivas. La apertura con “Me liberé” bastó para confirmar algo evidente durante toda la velada, escuchar salsa sentado era prácticamente imposible.

Durante más de dos horas, la agrupación interpretó himnos como “Brujería”, “Esos ojitos negros”, “Trampolín”, “No hago más na’”, “Aguacero”, “Ojitos chinos” y “La fiesta de Pilito”, canciones que fueron coreadas de principio a fin por varias generaciones reunidas en el Movistar Arena.

Además de la música, la noche también estuvo marcada por la emoción y los homenajes. En las pantallas del recinto aparecieron imágenes de Rafael Ithier, histórico fundador de la agrupación. También hubo tributos para Papo Rosario y para el legendario merenguero dominicano Johnny Ventura, recordando el legado de grandes figuras de la música latina.

Uno de los momentos más emotivos llegó con la interpretación de “Colombia tierra querida”. La mezcla de acordeones y salsa hizo que el Movistar Arena se transformara en una enorme fiesta colectiva, con miles de asistentes cantando al unísono y celebrando la música colombiana junto a la agrupación boricua.

Al cierre del concierto, Jerry Rivas agradeció el lleno total y prometió regresar a Bogotá. Aunque el público pidió otra canción, la agrupación sorprendió interpretando dos temas más, entre ellos el clásico “Un verano en Nueva York”, que terminó de sellar una noche inolvidable para los amantes de la salsa.

El Gran Combo no solo ofreció un concierto: convirtió el Movistar Arena en una gigantesca pista de baile donde quedó claro que hay canciones que simplemente no fueron hechas para escucharse sentado.

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