Hablar de la historia de la salsa es recorrer décadas de ritmo, barrio, poesía y escenario. A lo largo del tiempo han surgido grandes voces y figuras inolvidables, pero hay cinco nombres que, por su impacto, legado y trascendencia, suelen encabezar cualquier lista de los mejores salseros de todos los tiempos: Héctor Lavoe, Ismael Rivera, Rubén Blades, Óscar D’León y Marc Anthony.
Héctor Lavoe, la voz del pueblo
Conocido como El Cantante de los Cantantes, Héctor Lavoe se convirtió en símbolo de la salsa dura de los años 70. Su voz nasal, su manera única de interpretar y letras cargadas de realidad social lo hicieron eterno. Temas como El Cantante, Idilio o Periódico de ayer siguen siendo himnos que conectan con varias generaciones.
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Ismael Rivera, el Sonero Mayor
Ismael Rivera fue más que un cantante: fue una escuela. Su improvisación, su dominio del son y su conexión con la raíz afrocaribeña marcaron el camino para todos los soneros que vinieron después. Canciones como Las caras lindas y Mi negrita me espera lo consagraron como una figura fundamental de la música latina.
Rubén Blades, el cronista de la salsa
Rubén Blades elevó la salsa a un plano narrativo y social. Sus letras cuentan historias, retratan realidades y hacen reflexionar. Con clásicos como Pedro Navaja, Decisiones y Plástico, demostró que la salsa también puede ser conciencia, sin perder ritmo ni sabor.
Óscar D’León, el León de la Salsa
Desde Venezuela para el mundo, Óscar D’León llevó la salsa a escenarios internacionales con una energía arrolladora. Su dominio del bajo, su carisma y su fuerza en vivo lo convirtieron en uno de los artistas más queridos del género. Llorarás es, hasta hoy, uno de los temas más coreados en cualquier fiesta salsera.
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Marc Anthony, la salsa en la era moderna
Marc Anthony logró algo clave: mantener viva la salsa en nuevas generaciones. Con una voz potente y una proyección global, llevó el género a grandes audiencias en los años 90 y 2000. Canciones como Vivir lo nuestro, Valió la pena y Y hubo alguien consolidaron su lugar en la historia.
Un legado que sigue vivo
Cada uno de estos artistas representa una etapa distinta de la salsa, pero todos comparten algo en común: dejaron huella. Sus voces, estilos y canciones siguen sonando en emisoras, conciertos y playlists, recordándonos por qué la salsa es mucho más que un género musical: es identidad, historia y emoción.

