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Roberto Roena: el legado de un gigante de la salsa

Roberto Roena convirtió el bongó, el baile y el espectáculo en parte de un estilo propio que dejó una huella imborrable en la historia de la salsa

Roberto Roena: el legado de un gigante de la salsa

Roberto Roena fue uno de esos artistas que entendieron la salsa no solo como música, sino como una experiencia. Percusionista, bailarín, compositor y director de orquesta, construyó una carrera en la que el ritmo, la personalidad y el espectáculo siempre estuvieron presentes.

Nacido en Mayagüez, Puerto Rico, el 16 de enero de 1940, Roena comenzó desde muy joven a relacionarse con la música y el baile. Su talento lo llevó a compartir con grandes figuras de la música puertorriqueña y, con el tiempo, a convertirse en uno de los bongoseros más reconocidos del género.

Su recorrido profesional incluyó una etapa junto a Rafael Cortijo y posteriormente su participación en El Gran Combo de Puerto Rico. También hizo parte de las Fania All Stars, experiencia que lo conectó con algunas de las figuras más importantes de la salsa y le permitió llevar su talento a grandes escenarios.

Pero uno de los capítulos fundamentales de su historia comenzó cuando decidió formar su propia agrupación. Así nació Roberto Roena y su Apollo Sound, una orquesta que rápidamente consiguió una identidad propia dentro de la salsa.

Apollo Sound se caracterizó por explorar diferentes sonidos y por incorporar elementos que no siempre eran habituales en las agrupaciones salseras de la época. La combinación de los arreglos, los metales y la influencia de otros géneros ayudó a construir un estilo reconocible que convirtió a la orquesta en una referencia.

Durante esa etapa llegaron canciones que todavía hacen parte de la memoria de los salseros, como “Mi desengaño”, “Tú loco, loco y yo tranquilo”, “Marejada feliz”, “Traición” y “El progreso”.

Pero Roberto Roena tenía algo que iba más allá de sus grabaciones. Sobre el escenario era imposible ignorarlo. Su experiencia como bailarín se mezclaba con su trabajo como percusionista y director, convirtiendo sus presentaciones en espectáculos llenos de movimiento y energía.

Por eso recibió el apodo de “El Señor Bongó”, una denominación que terminó asociándose directamente con su figura y con la manera particular en la que hizo de la percusión una parte protagonista de sus presentaciones.

Su música también encontró un lugar especial en Colombia, especialmente entre los amantes de la salsa de Cali. Sus canciones se incorporaron a las pistas de baile y continuaron pasando de una generación a otra, convirtiendo su repertorio en parte de la memoria salsera del país.

Roberto Roena murió el 23 de septiembre de 2021, a los 81 años. Su partida significó la despedida de uno de los personajes más particulares de la salsa puertorriqueña, pero su música siguió haciendo lo que él hizo durante toda su carrera: poner a la gente a bailar.

Recordarlo es volver a Apollo Sound, al sonido de sus bongós y a esas canciones que siguen apareciendo en las reuniones de salseros. Porque Roberto Roena no solo ayudó a construir la historia de la salsa: también dejó una manera propia de vivirla sobre el escenario.

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